Durante muchos años la provincia de Córdoba ha sido pionera en materia de recursos hídricos, no solo por su nivel de gestión, sino también por las obras hidráulicas realizadas, siendo una de las provincias con mayor cantidad de presas y embalses dentro de la República Argentina (cerca de 20 unidades).
El rápido incremento poblacional registrado en las últimas décadas en la provincia, principalmente en su centro más poblado y la falta de inversiones en tiempo y forma, trajo como consecuencia que se comenzara a percibir un déficit en relación al agua para consumo y saneamiento cloacal y que se incrementara la competencia entre el agua destinada para consumo humano y para riego, disminuyendo la calidad de vida de los habitantes.


Densidad poblacional en el centro más poblado la Provincia, la Ciudad de Córdoba.

En otras palabras, el consumo creció a una tasa extremadamente alta y muy superior a la oferta o disponibilidad de agua, que de hecho no se incrementa a una tasa determinada sino que varia naturalmente alternando períodos húmedos y secos a través del tiempo.
En la región provincial existe una estrecha relación entre el ciclo de precipitaciones y la disponibilidad de los recursos hídricos superficiales. Estos recursos superficiales en la provincia son el resultado, en orden físico, de la precipitación, el relieve, el suelo en la zona no saturada y saturada del subsuelo.

En relación a las precipitaciones (recurso meteórico) se ha puesto en evidencia que la Provincia ha sufrido períodos alternados de déficit y abundancia de sus recursos meteóricos, en una serie bastante amplia, comprobando a su vez que no se puede hablar de crisis climática, sino de “variabilidad climática” ya conocidas mediante el análisis de episodios anteriores. Los cuales determinan a su vez el comportamiento y cantidad de los recursos hídricos superficiales en el corto plazo y el largo plazo y el de los subterráneos.

Las variaciones de los promedios de lluvia, ponen en evidencia períodos de escasez y de abundancia hídricas, que determinan a su vez el comportamiento en el corto plazo de los recursos hídricos superficiales. Estos cambios pueden manifestarse a través del paso de más de dos décadas.


Imagen aérea de la región de la Ciudad de Córdoba y su área metropolitana.


Por lo tanto a la hora de cuantificar la oferta de agua de una determinada región para consumo será necesario evaluar el riesgo de adoptar el valor promedio de todo el registro de precipitaciones, ya que arrojaría un valor intermedio frente a contemplar períodos más secos dentro del registro. Es decir que en lo que respecta a la oferta de agua para consumo humano es prudente atenerse a los valores de los periodos de baja precipitación, los cuales difieren de los promedios de periodos extensos que no se ajustan a una determinada realidad.
Quizás los valores relacionados con períodos de baja precipitación son los valores con los que se debe contar a la hora de cuantificar la oferta o disponibilidad de agua y contrastarla con la demanda creciente de agua para consumo humano y riego.
Combatir la variabilidad natural, entendida como las fluctuaciones de origen natural de las escorrentías de los ríos y arroyos en función del tiempo y del lugar de difícil predicción, es una práctica ancestral del hombre. A tal fin en la Provincia se realizaron numerosas obras como almacenamiento, desviación, etc. de volúmenes de agua adecuados para satisfacer las necesidades y las demandas de los usuarios.